Síndromes epilépticos de la infancia
Los síndromes epilépticos en la infancia son un conjunto de trastornos que provocan crisis epilépticas repetidas en bebés, niños o adolescentes. Una crisis epiléptica ocurre cuando la actividad eléctrica del cerebro se descontrola por unos segundos o minutos, lo que puede causar convulsiones, pérdida de conciencia, movimientos involuntarios, desconexión del entorno u otros síntomas.
No todos los tipos de epilepsia son iguales. Algunos síndromes tienen formas y síntomas característicos, y por eso se agrupan en distintos tipos según la edad en la que aparecen, los síntomas que causan, cómo se ven en pruebas como el electroencefalograma (EEG) y cómo evolucionan con el tiempo.
Estos síndromes afectan a niños y niñas desde los primeros meses de vida hasta la adolescencia. Dependiendo del tipo, pueden aparecer en:
- Bebés (por ejemplo, el síndrome de West, entre los 3 y 12 meses).
- Niños pequeños (como el síndrome de Lennox-Gastaut, que puede empezar entre 1 y 7 años).
- Niños en edad escolar (por ejemplo, la epilepsia rolándica benigna, que suele aparecer entre los 6 y 13 años).
- Adolescentes (como la epilepsia mioclónica juvenil, entre los 12 y 18 años).
Algunos tipos son más leves y tienden a desaparecer con el tiempo. Otros son más complejos y requieren un seguimiento más intensivo.
¿Cuáles son las causas de su aparición?
Las causas pueden ser muy diferentes en cada caso. Algunas de las más comunes son:
- Genéticas: cambios en los genes que afectan al funcionamiento del cerebro.
- Alteraciones en el cerebro: problemas durante el embarazo o el parto, o lesiones que afectan el desarrollo cerebral.
- Infecciones: como meningitis o encefalitis en edades tempranas.
- Problemas metabólicos: enfermedades raras que afectan el equilibrio químico del cuerpo.
- En muchos casos, no se encuentra una causa clara. A esto se le llama epilepsia "de causa desconocida" o idiopática.
Conocer la causa puede ayudar a decidir el mejor tratamiento y a prever cómo puede evolucionar el niño.
¿Qué síntomas son los más frecuentes?
El síntoma principal son las crisis epilépticas, que pueden manifestarse de distintas maneras según el síndrome:
- Movimientos bruscos o sacudidas del cuerpo (espasmos, convulsiones).
- Pérdida de contacto con el entorno, aunque sea solo por unos segundos (crisis de ausencia).
- Rigidez o caídas repentinas sin motivo aparente.
- Sacudidas rápidas de brazos o piernas, sobre todo al despertar.
- Dificultad para hablar o mover la cara durante el sueño en algunos casos.
Algunos niños también pueden presentar dificultades en el desarrollo, problemas de aprendizaje o del lenguaje, o cambios en el comportamiento. No todos los síndromes afectan de la misma forma.
El tratamiento se adapta a cada niño según el tipo de síndrome y la respuesta al tratamiento. Las opciones más comunes son:
- Medicamentos antiepilépticos: ayudan a controlar las crisis. Existen diferentes tipos, y los especialistas eligen el más adecuado para cada caso.
- Tratamiento hormonal: en algunos síndromes, como el de West, se usan corticoides o ACTH para reducir las crisis.
- Dieta cetogénica: una alimentación especial rica en grasas y baja en azúcares, que ha demostrado ser útil en niños con epilepsias difíciles de tratar.
- Estimulación del nervio vago: se implanta un pequeño dispositivo que envía señales eléctricas al cerebro para ayudar a reducir las crisis.
- Cirugía: en casos muy específicos, cuando las crisis se originan siempre en la misma parte del cerebro y no responden a otros tratamientos.
Además del tratamiento médico, es fundamental que el niño reciba apoyo escolar, psicológico y terapias si tiene dificultades en su desarrollo. La participación de la familia y el trabajo en equipo entre médicos, profesores y terapeutas es clave para mejorar la calidad de vida del niño y su entorno.
Consideraciones en población pediátrica y adolescente
La información de esta ficha es aplicable a niños y adolescentes
Fecha de actualización:
15/06/2025
Autoría y revisión:
GEFP

