Trastornos del crecimiento asociados a talla baja
Los trastornos del crecimiento asociados a talla baja son condiciones médicas en las que un niño o adolescente presenta una estatura significativamente inferior a la esperada para su edad, sexo y antecedentes familiares. Se considera que hay talla baja cuando un niño está por debajo del percentil 3 en las curvas de crecimiento, lo que significa que es más bajo que el 97% de los niños de su misma edad y sexo.
La talla baja no siempre indica una enfermedad. Algunos niños simplemente crecen más lentamente o tienen una estatura familiar baja sin que haya un problema de salud. Sin embargo, en otros casos, la talla baja puede ser el primer signo de un trastorno del crecimiento que necesita evaluación médica y tratamiento.
Estos trastornos pueden afectar a niños y niñas desde los primeros años de vida hasta la adolescencia. A menudo se detectan durante los controles rutinarios de salud infantil, cuando se observa que el niño no está creciendo al ritmo esperado. También pueden ser motivo de consulta cuando los padres notan que su hijo tiene una estatura notablemente menor que sus compañeros, hermanos o familiares de la misma edad.
Los trastornos del crecimiento pueden afectar tanto a niños nacidos con peso y talla normales como a aquellos que nacen pequeños para su semana de embarazo
¿Cuáles son las causas de su aparición?
Las causas de talla baja pueden ser muy diversas:
1. Causas no relacionadas con enfermedades:
- Talla baja familiar: cuando uno o ambos padres son bajos y el niño hereda esa característica. El crecimiento es normal, pero dentro de un rango más bajo.
- Retraso constitucional del crecimiento y la pubertad: el niño crece más lentamente y entra en la pubertad más tarde de lo habitual. Después, suele alcanzar una estatura normal.
2. Trastornos hormonales:
- Déficit de hormona del crecimiento: el cuerpo no produce suficiente hormona del crecimiento. Es una causa tratable.
- Hipotiroidismo: niveles bajos de hormona tiroidea, que es esencial para el desarrollo físico y mental. Si no se trata, puede frenar el crecimiento y afectar al desarrollo general.
- Síndrome de Cushing, deficiencia de otras hormonas, o problemas del eje hipófisis-hipotálamo (sistema de control hormonal que usa el cerebro para regular muchas funciones del cuerpo)
3. Síndromes genéticos:
- Síndrome de Turner: afecta solo a niñas, y suele ir acompañado de talla baja y ausencia de aparición espontánea de los cambios físicos propios de la adolescencia.
- Síndrome de Noonan, Síndrome de Prader-Willi, acondroplasia (trastorno del crecimiento de los huesos que produce estatura baja), etc..
4. Causas crónicas o adquiridas: Desnutrición crónica, enfermedades digestivas (como celiaquía o enfermedad inflamatoria intestinal), enfermedades renales o cardíacas y factores emocionales y psicosociales
¿Qué síntomas son los más frecuentes?
El síntoma más evidente es que el niño tiene una estatura más baja de lo esperado para su edad, pero hay otros signos que pueden acompañar a la talla baja y ayudar a identificar si hay un problema subyacente:
- Velocidad de crecimiento lenta: la estatura del niño se mantiene igual durante largos periodos o su posición en las curvas de crecimiento va descendiendo con el tiempo.
- Estancamiento del crecimiento: se observa en los controles médicos que el niño no sigue su curva de crecimiento habitual.
- Inicio tardío o ausencia de aparición de los cambios físicos propios de la adolescencia.
- Rasgos físicos específicos según la causa, por ejemplo, cuello ancho o tórax ancho en el Síndrome de Turner.
- Síntomas generales de enfermedad crónica, como fatiga, dolores abdominales, retraso escolar, cambios en el apetito o problemas digestivos.
El médico puede solicitar pruebas como un estudio de la edad ósea, análisis de sangre, pruebas hormonales o estudios genéticos para entender la causa
El tratamiento dependerá de la causa de la talla baja y debe ser siempre supervisado por un especialista en endocrinología pediátrica. Las opciones más frecuentes incluyen:
Seguimiento médico:
- En casos de talla baja familiar o retraso constitucional del crecimiento, el niño puede no necesitar tratamiento médico, solo controles periódicos del crecimiento y desarrollo.
Tratamiento con hormona del crecimiento:
Este tratamiento está indicado en algunos casos concretos, como:
- Déficit de hormona del crecimiento
- Síndrome de Turner y Síndrome de Prader-Willi.
- Niños nacidos pequeños para su semana de embarazo, que no hayan recuperado adecuadamente su crecimiento a los 4 años.
- Enfermedad renal crónica.
- Algunos casos de talla baja sin causa identificada, bajo criterio médico.
La hormona del crecimiento se administra mediante inyecciones subcutáneas diarias, normalmente por la noche, ya que es cuando el cuerpo produce esta hormona de forma natural. El tratamiento puede durar varios años y debe ser supervisado por un endocrinólogo pediátrico.
La finalidad del tratamiento de hormona de crecimiento es aumentar la velocidad de crecimiento, sobre todo en el primer año de tratamiento, mejorar la talla final en la edad adulta y en algunos síndromes, mejorar la composición corporal, la fuerza muscular y el bienestar general.
Durante el tratamiento, el niño debe acudir periódicamente al especialista para valorar el crecimiento, ajustar la dosis y controlar posibles efectos secundarios (como dolor en las articulaciones, aumento de la glucosa en sangre o molestias en la zona de la inyección).
El tratamiento con hormona del crecimiento no está indicado en todos los casos de talla baja. Por eso es muy importante realizar una evaluación completa por parte de un médico especialista antes de iniciarlo.
Tratamiento de enfermedades asociadas: En casos de hipotiroidismo, se precriben hormonas tiroideas tomadas vía oral. Las enfermedades digestivas, renales o de otro tipo deben tratarse de forma específica para permitir un crecimiento normal.
En todos los casos, pero especialmente cuando hay un retraso significativo del crecimiento o causas psicosociales, es importante ofrecer al niño apoyo emocional, orientación familiar y, si es necesario, ayuda psicológica.
El crecimiento es un indicador clave de la salud infantil. Detectar a tiempo un trastorno del crecimiento puede marcar la diferencia en el desarrollo físico y emocional del niño. Por eso, es fundamental acudir a los controles médicos durante la infancia y consultar a su médico si se observan signos de alerta.
Consideraciones en población pediátrica y adolescente
La información de esta ficha es aplicable a niños y adolescentes
Fecha de actualización:
15/06/2025
Autoría y revisión:
GEFP

